lunes, 20 de julio de 2009

Lo que importa es la intención...

Apaga la luz- le dije, en la oscuridad es mejor. Mi cobardía era absoluta. Él sólo se sonrió y al apagarla fijó la vista en mis ojos, generalmente, no hacía mucho más que eso. De su boca salían frases hechas y lineales, todas iguales y sin sentido. Nombraba lugares y posibilidades que jamás iban a suceder. Yo sólo escuchaba, no tenía fuerzas para contestar a propuestas tan indeseables. Qué necesidad de tanta euforia, esto lo único que había logrado era una situación incómoda, otra más en mi corta vida.
Sin embargo...cuánta imaginación derrochada, qué alivio no tener que seguir escuchando tanto desperdicio. Y en mi más profundo cansancio, de pronto, silencio. Mi mente no captaba sonido alguno, como si mis sentidos se hubiesen colapsado y lo único que me volvía a él eran mis ojos dispersos que trataban con esfuerzo de interpretar la secuencia absurda que rodaba ante mí. Sus labios ahora se movían exaltados y veloces, todo muy raro. De todas formas, no había posibilidad en mí de alguna reacción sincera, no todavía.
Todo oscuro y en silencio, yo libre y en paz, lista para lo mejor; él frenético y en movimiento. Cuerpos desentendidos y distanciados. Miradas confundidas. Cada uno en un sistema diferente.
Mientras trataba de entender lo que estaba sucediendo ante mi rostro pálido, veía sus manos frágiles tocar las mías frías, casi abrazándolas, como si fuesen de su pertenencia. ¿Con qué derecho se atrevía a hacer eso? ¡a tocarme de esa forma! ¿acaso yo le había dado algún tipo de permiso y no me había enterado?. Seguramente que sí, imaginé al instante. Si estamos en esta escena sin género, es muy probable que mis intenciones tan claras y fugaces fueran malinterpretadas y él estaba convirtiendo un simple verano, en poesía.
Resultaba ser, que lo que para mí era una despedida más, para él era un comienzo. Así está bien, no hay nada más que yo pueda añadir a esto. Son cosas que están propensas a pasar.
Cuánto desgaste mental. Cuánto calor insoportable, calor que molestaba en el cuerpo. Ganas de sacarme todo lo puesto (así fue como habíamos llegado hasta ahí). Ganas de huir de soltarlo, de correr y correr lejos. No tener que interpretarlo más.
Se me estaba tornando aburrido y denso, sabía que debía simplificar y agilizar el momento. Mi cabeza inventaba diferentes versiones. Mis gestos ya eran claros y poco sutiles, sin necesidad de agregar palabras se sobrentendía mi condición y mi respuesta ante su insoportable mímica. Sin embargo, él no los comprendía, parecía que mi cara de asombro, de negación y de asco, no alcanzaba.
Entonces, ahí pensé, ¿puede ser que sea yo la que está confundida? ¿será que ya no tengo la capacidad ni de manifestar con mi rostro lo que antes me salía tan felizmente bien? ¿o es probable que él sí me entienda, pero es tan perverso que sigue con su circo ridículo y sólo lo hace para que yo entre en pánico?.
Me aterraba pensar en la posibilidad de que la historia tomase otro rumbo.
Mis cuestionamientos se multiplicaban de forma desprolija y caótica... ¿qué hago acá?, ¿cómo llegué?, ¿cómo me voy?... y en ese momento de desesperación, sus ojos impactados se volvieron hacia los míos agitados, hubo conexión, nos entendimos, mis capacidades seguían intactas, se aclaró todo, ¡soy libre!. Luz, claridad, todo transparente,como antes de este malentendido.
Tranquila, paz nuevamente, fue sólo un momento, ¿qué más podría ser?.
De pronto, sin que nadie las invite,lágrimas, gotas cuajadas y sin filtro caían desmalladas hacia los mismos labios que antes bailaban sin compás y sin ritmo.
Ahí estaban, mostrando siempre lo mismo, un corazón roto, nada de virilidad, delirio, tartamudeo, preguntas, promesas. Todo me era estéril.
¡Qué calidad!. Y todavía yo no había dicho nada. Hasta ahora, había sido un monólogo disparatado.
Era mi turno. Ya le había dejado demasiado tiempo expresándose y ¡mira dónde llegamos!. Tal vez fue el hambre que tenía que no me permitía poner la atención suficiente.
Sí, sí, tendría que haber tomado el control desde el principio, apenas empezó el juego. Me distraí, eso me pasa por ir tan relajada haciendo cumbre.
Bueno, no voy a ser tan nefasta hoy, ¿y ahora?
-"Se correcta, no digas nada de más por las dudas que se siga imaginando cosas delirantes. No lo ilusiones, pero dale consuelo, no mucho. Explícale algo, cualquier cosa, inventa si te sirve, que no se dé cuenta. Muéstrale ejemplos, esos siempre sirven. No seas vulgar. Ponte un poco vulnerable. Sé amable. NO TE RIAS, ni un poquito. Desvíalo en cuanto puedas, eso te sale bien, tranquila. Hazle creer que es lindo (muy lindo mejor), que es bueno, inteligente y que cualquier criatura de este mundo (o galaxia, como desees)estaría más que orgullosa de estar con alguien de esas características. Casi siempre esto alcanza sin importar si es hombre o mujer, anda fijándote, no seas cómoda, tal vez tengas que agregar otras cosas, otras frases. Pero sé concisa y lineal. Así terminamos con esto y te puedes ir a comer tranquila."
¡SSSSSSShhhhhhh!. Mi cabeza y sus consejos. Por suerte, aparece mi conciencia cada tanto.
Sinceramente no quería caer en el mismo pecado de siempre, eso tal vez, me muestre menos embustera.
Sucedía que todo pensamiento que él lograba expresar verbalmente se manifestaba suponiendo una relación más allá de tiempo y espacio.
Había que inducir la historia para otro lado. Un diseño nuevo era imprescindible en este marco, mi imaginación traía mis bocetos anteriores, no tenía fuerzas para innovar tanto.
A mi mente venían frases que tenía que exponer, pero el contexto no ayudaba y el tiempo seguía pasando. Me detuve un poco, la encontré...ahí estaba la palabra que estaba necesitando: TIEMPO.
Qué bien, pensé; era lo que me faltaba en casi todas las oraciones que estaba seleccionando. Encajaba todo perfecto, sin necesidad de más atletismo mental, 6 letras me salvaban de diversos planteos que ya venían al galope.
Miré hacia el costado y empapé sutilmente mis ojos, con esa humedad parecía estar a la par de la situación.
Dame un tiempo-le susurré con los labios tensos-cuando llegue a Buenos Aires te llamo en algún momento libre- le agregué para completar mi misión.
Esperé reacción. Tardó un poco(no era muy veloz), pero llegó. Parecía conforme, sus ojos comenzaban a secarse y su cara se recomponía visiblemente. Me soltó la mano, su optimismo chorreaba por sus facciones.
Te espero-me dijo con una voz temblorosa. Me acerqué y le acaricié los labios para que ese movimiento involuntario, repetitivo y casi continuo disminuyera. No me quería sentir tan culpable. Además ese tartamudeo me parecía patético.
Segura y con prisa me levanté casi de un salto, la felicidad volvía a mi cuerpo lentamente.
Tomé su número de teléfono y lo guardé sonriendo en la billetera. Ahora por fin, la que sonreía era yo.
Me arreglé el pelo y emocionada lo despedí. Un abrazo frágil para concluir alcanzaba.
Así, huí.
Días después, evalué la posibilidad de desarrollar un conjunto de palabras sinceras que puedan interpretar mi decisión y mi nulo deseo de su planteo ya lejano. Y así comunicarme, para declararle mi verdad.
En fin, ha pasado un tiempo y todavía no se me han ocurrido esas líneas que dieran a entender mi posición, pero las estoy buscando, no encuentro la forma de no ser tan cruel. El problema es que tengo tantos casos similares hoy en día, que no termino de resolver ninguno. Se me han ido acumulando sin darme cuenta. Y no tengo mucho tiempo, estoy siempre de un lado para el otro. Pero guardo casi todos los teléfonos de los que me comprometí a llamar, los otros no ¿para qué?.
Piensen lo que quieran. Mis intenciones son buenas. Y aunque todavía no se han completado como debiesen ser la mayoría de mis historias, creo en lo más profundo de mí y por eso estoy muy tranquila... que lo importante es la intención.
Escrito por Marina

1 comentario:

  1. No entiendo, por que decis que escribis mal cuando en realidad NO es así.Es fantástico leerte,es trasladarme a la imaginación. Y yo creo que cuando eso sucede es bueno el escrito aunque nunca podría afirmar o negar eso,por que de verdad no estoy capacitada para realizarlo. Ahora si lo medito mejor, ¿quién puede afirmar que es bueno o malo?.Fin. Me gusto.
    Pd: No suelo ser falsa y simplemente decir que me gusto por que te quiero...de verdad y con total honestidad bruta.

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